Las bodas íntimas viven un resurgir silencioso, y es fácil ver por qué. En lugar de un año de planificación, una lista de invitados y un presupuesto de cinco cifras, puedes volcarlo todo en vosotros dos y en un entorno que recordaréis siempre. Gran Canaria encaja a la perfección: espectacular y variada, cálida casi todo el año, y lo bastante pequeña como para que una montaña, una playa y un puerto queden al alcance de un mismo día. Aquí tienes cómo plantearte la planificación de una.
Primero, decide qué significa para ti 'fugarse para casarse'
El concepto de boda íntima abarca mucho terreno. Para algunas parejas son de verdad solo ellos dos; para otras es una reunión mínima de un puñado de las personas que más quieren. Algunas buscan una ceremonia con validez legal; muchas eligen una simbólica, intercambiando votos en un lugar precioso y resolviendo el papeleo legal con calma en casa. No hay una respuesta correcta, pero decidirlo pronto condiciona todo lo que viene después, así que empieza por ahí.
La parte legal
Esta es la parte que no conviene improvisar. Las leyes matrimoniales en España tienen requisitos concretos en cuanto a documentación y residencia que cambian de vez en cuando y pueden ser complejos para los no residentes, y por eso muchas parejas que se casan en el extranjero optan por una ceremonia simbólica en la isla y completan las formalidades legales en su país de origen. Si quieres que el matrimonio tenga validez legal aquí, habla con un wedding planner o un oficiante local y confirma los requisitos oficiales vigentes con mucha antelación. Trata esto como el paso número uno, no como una ocurrencia tardía.
Elegir tu entorno
Esta es la parte gozosa. Sin una gran lista de invitados a la que dar asiento, puedes elegir un lugar genuinamente espectacular: un acantilado de la costa oeste mientras se pone el sol, una cala tranquila, los miradores de montaña en torno al Roque Nublo y Tejeda, o una terraza o un jardín privados. Piensa en la intimidad, en lo lejos que estás dispuesto a desplazarte y en la luz a la hora del día en que pensáis casaros. Y recuerda lo práctico de vuestra ropa: los vestidos largos y la arena blanda o los senderos empinados de montaña no siempre se llevan bien.
Horarios, luz y tiempo
Las ceremonias pequeñas viven o mueren por la luz y las condiciones.
- Luz: el final de la tarde entrando en la hora dorada es a la vez el momento más bonito y el más cómodo para casarse al aire libre.
- Atardecer: aquí se desplaza desde alrededor de las seis de la tarde en invierno hasta casi las nueve en verano, así que planifica en torno a la hora real de tu fecha.
- Viento: los lugares costeros expuestos pueden ser ventosos por la tarde; un entorno resguardado mantiene a raya el pelo, los velos y las velas.
- Tiempo: el sur es el lado soleado de forma fiable, así que tenlo en cuenta si te casas en los meses más frescos.
Capturar el día
Sin multitud y sin prisas, las bodas íntimas son un regalo para un fotógrafo. Al tratarse de un día tan íntimo, elige a alguien cuyo estilo te enamore y que entienda que lo quieres natural y auténtico, sin poses. Reserva tiempo después de la ceremonia para unos cuantos retratos relajados con esa luz preciosa, y valora un breve paseo hasta un segundo punto si quieres variedad sin necesidad de una segunda localización entera.
Cuántas personas, si es que alguna
Una de las primeras cosas que hay que zanjar es si de verdad seréis solo vosotros dos o un grupito de vuestras personas más cercanas. Ambas opciones son preciosas, pero el número lo condiciona todo: el entorno, la logística y la sensación del día. Una pareja puede ir casi a cualquier parte y mantenerlo todo espontáneo; incluso un puñado de invitados obliga a pensar en asientos, accesos y un plan algo más estructurado. No hay una respuesta correcta, solo la que os representa a vosotros.
Contárselo a la familia, o no
Una boda íntima puede ser fuente de una preocupación callada en lo que respecta a la familia. Algunas parejas no se lo cuentan a nadie hasta después; otras dejan que unas pocas personas cercanas estén al tanto. Es enteramente tu decisión, pero merece la pena pensar de antemano cómo y cuándo compartirás la noticia, ya que un plan cálido para ello, una llamada, un vídeo, una pequeña celebración en casa más adelante, suaviza cualquier decepción y permite que la gente se sienta parte de ello después.
Qué ponerse, y otras cuestiones prácticas
Las bodas íntimas son relajadas, pero el entorno sigue condicionando las decisiones prácticas. Los vestidos largos y la arena blanda, los senderos empinados de montaña o la brisa del mar no siempre cooperan, así que elige tu ropa pensando en la localización y prepara la maleta según las condiciones de la hora del día en que te casarás. Piensa también en las pequeñas cosas: calzado cómodo para cualquier caminata, una capa de abrigo para la noche y cómo llegarás a un lugar que quizá esté algo apartado.
Un calendario aproximado de planificación
Incluso una boda íntima pequeña se beneficia de un poco de estructura. Confirma primero la parte legal o simbólica, ya que suele ser la que más tarda. Después elige la fecha y el entorno, contrata a un fotógrafo si quieres uno y organiza la celebración a su alrededor. Cerca del día, cierra los horarios en función de la luz y vigila el tiempo, con una alternativa sencilla ya acordada. Deja esto en orden pronto y el día en sí podrá ser tan relajado como debe serlo una boda íntima.
Hacer un día entero de ello
Sin un gran evento que dirigir, una boda íntima te regala algo poco común: un día entero para pasarlo como quieras. Muchas parejas lo convierten en algo pausado, una mañana sin prisas, la ceremonia con la mejor luz, una comida privada y tiempo, simplemente, para ser recién casados sin un horario. Merece la pena resistir la tentación de llenarlo. Todo el sentido de una boda íntima es que el día os pertenezca por completo a vosotros dos.
Ceremonias legales frente a simbólicas
Una decisión condiciona buena parte de la planificación: si os casáis legalmente en la isla o celebráis una ceremonia simbólica y resolvéis el papeleo en casa. Un matrimonio legal en el extranjero implica documentación, plazos y a veces una espera, así que conviene informarse pronto de los requisitos. Una ceremonia simbólica no conlleva nada de eso, y por eso la eligen muchas parejas: formalizan el matrimonio con calma en casa y luego tratan el día en la isla como el que de verdad cuenta.
Ninguna es más válida que la otra, y a muchas parejas les sorprende descubrir lo liberador que puede ser el camino simbólico. Elijas la que elijas, zánjala primero, porque influye en la fecha, el entorno y con cuánta antelación necesitas planificar. Todo lo demás, la comida, las fotografías, el momento en sí, resulta mucho más fácil de organizar una vez decidida esta pieza.
En caso de duda, un wedding planner o un oficiante local puede decirte exactamente qué hace falta, y es un pequeño coste a cambio de una verdadera tranquilidad.
La celebración que la rodea
Una boda íntima debe seguir sintiéndose como una celebración, incluso en su versión más recogida. Una comida preciosa es su centro natural: una cena privada para dos tras los votos, o una reunión pequeña y bien decorada si os acompañan unos pocos invitados. Esta es la parte que nos encanta crear. Descubre nuestras experiencias de boda íntima y nuestra cena privada romántica para dos, cualquiera de las cuales puede acompañar perfectamente a vuestra ceremonia.
¿Planeáis una boda íntima en la isla? Cuéntanos el día que imagináis y daremos forma a la celebración a su alrededor mientras vosotros os concentráis el uno en el otro. Empieza aquí.